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Mensaje del Papa Francisco en navidad

Last Updated on December 26, 2023 by Viviana

En su mensaje de Navidad, el papa Francisco pidió el fin de la guerra en Gaza, la liberación de los rehenes y que se afronte la cuestión palestina.

El líder de la Iglesia Católica también pidió el fin de la guerra en Ucrania, Siria y Yemen, y que cesen las tensiones entre las dos Coreas, en Sudán, Sudán del Sur, Camerún y la República Democrática del Congo.

En su mensaje, el papa Francisco dijo que la guerra es “una profanación del nombre de Dios” y que “no hay justificación moral para ella”.

Pidió a los líderes mundiales que “se comprometan con el diálogo y la paz” y que “no dejen que la violencia prevalezca”.

El papa Francisco también habló de la necesidad de abordar la cuestión palestina.

Dijo que “la paz en Oriente Medio no será posible sin una solución justa y duradera para el conflicto entre israelíes y palestinos”.

El papa Francisco concluyó su mensaje pidiendo a los cristianos de todo el mundo que “oren por la paz y la reconciliación”.

Este es el mensaje:

Queridos hermanos y hermanas: ¡Feliz Navidad! 

El nacimiento de Jesús, una luz de esperanza en medio de la oscuridad

En esta Navidad, los cristianos de todo el mundo dirigen su mirada y su corazón hacia Belén. En un lugar donde reinan el dolor y el silencio, resonó un anuncio esperado durante siglos: “Les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc 2,11).

Estas palabras del ángel en el cielo de Belén se dirigen también a nosotros. Nos llenan de confianza y esperanza saber que el Señor nació por nosotros; que la Palabra eterna del Padre, el Dios infinito, puso su morada entre nosotros; que se hizo carne, vino “y habitó entre nosotros” (Jn 1,14). ¡Esta es la noticia que cambia el curso de la historia!

El anuncio de Belén es “una gran alegría” (Lc 2,10). ¿Qué alegría? No es la felicidad pasajera del mundo, ni la alegría de la diversión, sino una “gran” alegría, porque nos hace “grandes”. Hoy, en efecto, nosotros seres humanos, con nuestros límites, abrazamos la certeza de una esperanza inaudita, la de haber nacido para el cielo.

Sí, Jesús nuestro hermano vino a hacer que su Padre sea nuestro Padre. Siendo un Niño frágil, nos revela la ternura de Dios; y mucho más: Él, el Unigénito del Padre, nos da el “poder de llegar a ser hijos de Dios” (Jn 1,12). Esta es la alegría que consuela el corazón, que renueva la esperanza y da la paz; es la alegría del Espíritu Santo, la alegría de ser hijos amados.

Hermanos y hermanas, en medio de las tinieblas de la tierra, hoy en Belén se ha encendido una llama inextinguible; hoy, en medio de la oscuridad del mundo, hoy prevalece la luz de Dios, que “ilumina a todo hombre” (Jn 1,9).

¡Alegrémonos por esta gracia! Alégrate tú, que has perdido la confianza y las certezas, porque no estás solo, no estás sola: ¡Cristo ha nacido por ti!

Alégrate tú, que has abandonado la esperanza, porque Dios te tiende su mano; no te señala con el dedo, sino que te ofrece su manita de Niño para liberarte de tus miedos, para aliviarte de tus fatigas y mostrarte que a sus ojos eres valioso como ningún otro.

En esta Navidad, abramos nuestro corazón a la luz de Jesús. Dejemos que su amor nos inunde y nos transforme. Hagamos de nuestra vida una ofrenda de amor a Dios y a los demás.

¡Feliz Navidad!